miércoles, 10 de abril de 2013

UN GRAN INVENTO




 Con total probabilidad, uno de los mayores inventos que se han podido utilizar a la hora de diseñar escaparates fueron los maniquíes, que tienen su origen en la Venecia del siglo XVI.
 Los primeros estaban fabricados con materiales como la cera o el cuero, para continuar un poco más adelante a utilizar madera o incluso cartón. Todos ellos eran poco más que figuras de un aspecto más o menos humano pero que no se podían alterar, no fue sino hasta el siglo XIX que no se empezaron a fabricar maniquíes con piezas articuladas que permitían colocar los brazos y las piernas imitando los movimientos del cuerpo humano.

 Los modelos más actuales están fabricados en materiales de nueva generación como la fibra de vidrio o los metales, aunque todavía seguimos encontrando otros fabricados en madera y cuero.
 En sus primeros años de existencia estos representaban figuras diferentes conforme a los distintos tipos de personas (delgados o gordos, altos o bajos) teniendo en cuenta los gustos de cada uno de los clientes, hasta que a partir de los años sesenta del siglo pasado empezaron a ponerse de moda los modelos únicos y más estilizados y con proporciones ideales, que si bien no son un reflejo de la realidad de los clientes que acuden a las tiendas, causan una mayor sensación de que la ropa que se expone le sentaría igual de bien a todos los clientes que entren en la tienda a comprar alguna de las prendas que se colocan en el escaparate.